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Historia del edificio la Academia de Florencia

Descubre la historia del edificio de la Academia de Florencia

Cuando pensamos en este edificio, casi siempre nos viene a la mente el David de Miguel Ángel, ante el público en su famosa sala, ¿es así? Pues detrás de esa imagen icónica está la historia de la Academia de Florencia, con siglos de transformaciones, decisiones políticas, reformas urbanas y sueños artísticos. Para conocer su importancia, nada mejor que descubrir sus orígenes, ¿nos acompañas?

Orígenes de la Academia: su contexto histórico

Primero tenemos que situarnos en la historia de las instituciones artísticas florentinas. En el siglo XVI, el gran duque Cosme I de Médici fundó la Accademia delle Arti del Disegno en 1563, una de las primeras academias de arte de Europa, destinada a regular y dignificar el trabajo de los artistas.

Sin embargo, el edificio que hoy visitamos como “Academia de Florencia” nace en 1784, cuando el gran duque Leopoldo de Habsburgo-Lorena emprendió una profunda reforma de la enseñanza superior en Toscana. En ese contexto, reorganizó la antigua Accademia delle Arti del Disegno y creó la moderna Academia de Bellas Artes de Florencia.

Leopoldo de Habsburgo-Lorena se preocupó por los planes de estudio, pero también impulsó la creación de una galería de arte ligada directamente a la Academia, que sirviera como espacio de estudio para los alumnos. Así nació la Galleria dell’Accademia, un lugar en el que los estudiantes podían copiar y analizar directamente las grandes obras del pasado.

Los primeros salones se llenaron con pinturas y esculturas seleccionadas para mostrar a los alumnos modelos de proporción, anatomía, composición y perspectiva.

La historia de la Academia de Florencia comienza en 1784

La Academia no se construyó desde cero; se apoyó en la arquitectura de dos instituciones medievales y renacentistas preexistentes. Por un lado, el Hospital de San Matteo, fundado en el siglo XIV, y por otro, el convento de San Niccolò di Cafaggio, un complejo religioso situado en la misma zona.

Ambos edificios, ya en desuso, fueron incorporados y profundamente remodelados para albergar la Academia y la nueva galería. Su objetivo principal era doble, en primer lugar, crear una escuela de arte moderna con aulas y espacios de trabajo, en segundo lugar, disponer de una galería de referencia, donde los alumnos pudieran estudiar directamente obras originales y copias de los grandes maestros.

El gran giro del siglo XIX: el David y la tribuna de De Fabris

La llegada del David de Miguel Ángel al interior del edificio supuso un antes y un después en la historia de la Academia de Florencia, transformando para siempre la imagen y la importancia de la galería.

Del aire libre de la Piazza della Signoria al refugio de la Academia

Desde 1504, el David se encontraba al aire libre, frente al Palazzo Vecchio, en la Piazza della Signoria. Durante siglos fue símbolo de la ciudad y de su libertad, pero también estuvo expuesto a lluvia, viento y pequeños daños que fueron afectando poco a poco al mármol.

A mediados del siglo XIX se encendió un intenso debate en Florencia: ¿debía seguir la escultura al exterior, como emblema cívico, o había que protegerla en un lugar cubierto? Finalmente, se impuso la opción conservadora y se decidió trasladar el David a un espacio cerrado, más seguro para su conservación. La Galleria dell’Accademia, que ya funcionaba como galería ligada a la Academia de Bellas Artes, fue el lugar elegido.

El traslado se llevó a cabo en 1873. Para mover una pieza de mármol de más de 5,5 toneladas hubo que construir un armazón de madera y un sistema de raíles sobre los que la escultura avanzó lentamente desde la Piazza della Signoria hasta la Academia. Si esto es un trabajo complicado hoy en día, ¡imagina cómo fue entonces!

Emilio De Fabris y la creación de un espacio “a medida”

Una vez decidido que el David entraría en la Academia, surgió la gran pregunta: ¿dónde y cómo colocarlo dentro del edificio? No bastaba con encontrar una sala grande; la ciudad quería un escenario verdaderamente digno de su escultura más famosa.

Por eso, se encargó un proyecto específico al arquitecto Emilio De Fabris, profesor de la Academia y conocido también por su trabajo en la fachada de Santa Maria del Fiore. Su misión era muy clara: diseñar una tribuna dentro de la galería que garantizara buena visibilidad y mejores condiciones de conservación.

De Fabris creó una especie de ábside al final de una nave, rematado por una cúpula con claraboya. La idea era que la luz cayera desde arriba, destacando el volumen de la figura y enfatizando su silueta contra el fondo curvo de la sala. Hoy esa luz natural está muy controlada y se combina con iluminación artificial, pero el concepto original sigue siendo el mismo.

Un David “guardado” durante años

Hay un detalle que suele sorprender cuando contamos la historia de la Academia de Florencia: el David llegó a la galería antes de que su sala estuviera lista.

En 1873, la escultura se retiró de la Piazza della Signoria, pero la tribuna de De Fabris todavía no estaba terminada. ¿Qué se hizo entonces con el David? Mientras se completaban las obras, la escultura permaneció guardada en una gran caja de madera, una estructura protectora en la que esperó pacientemente durante cerca de nueve años, hasta que el nuevo espacio estuvo en condiciones de recibirla.

En 1882, con la tribuna ya finalizada, el David fue colocado en el centro del ábside, y desde entonces, esa sala se ha convertido en uno de los espacios museísticos más reconocibles del mundo.

Un edificio que resume siglos de arte florentino

La historia de la Academia de Florencia es también la de una ciudad que ha sabido transformar, proteger y ensalzar sus edificios y obras maestras. Cuando recorremos la galería, caminamos por pasillos que un día fueron enfermerías, atravesamos muros que pertenecieron a monjes y entramos en una tribuna pensada como un verdadero santuario.

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